domingo, 23 de octubre de 2005

NOSTALGIA

Imagen
Picina natural de Sauceda,
en río de los Ángeles.

NOSTALGIA.

Se tuvo que marchar
porque no hay vida
en su valle serrano.
Dejó el cerezo en flor
y brotada la espiga.

Aterrizó en el cómplice gigantismo
de una ciudad sin alma.
Todo le queda grande...
Todo, menos su triste agujero,
el cuartucho de un ático de sauna
donde el verano es negro.

Le pesaba como una losa puntiaguda
la multitud de la calle,
anónimo hormiguero donde el personal vestía
con el traje
de las mejores prisas.
No hay hueco para hablar;
ni una rendija.
El hombre flecha se empotraba
por el mar de la gente
como barca perdida.

El campo está fundido en la distancia
de la sierra perdida.
No puede ver con los humos,
regalo de los coches
que funcionan nerviosos.
Voces de claxon, rugidos de motor,
vidas de sombra.
Era hostil el ambiente.
Se metió en su agujero
y taponó de distancia los oídos.
Pensó que no oír era igual
que desterrar sonidos
y se negaba a salir.

Quería limpiar su rostro de nostalgia,
se lió la manta a la cabeza
y se tapó los ojos.

Al día siguiente regresaba,
en el tren matutino, muy temprano,
para ver si el cerezo está maduro
y la espiga dorada. 30-8-05

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