jueves, 12 de enero de 2006

FLORENTINA IGLESIAS PUBLICA SU LIBRO “HISTORIA DE UN PILO”.

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Por fin Florentina Iglesias ve cumplida la ilusión de ver publicado su libro, gracias a su iniciativa personal y su tesón por conseguirlo ( imprenta Iglesias, Montehermoso, noviembre, 2005). La historia de un pilo es un impresionante documento que deja plasmadas para la posterioridad las vicisitudes y experiencias protagonizadas, a principios del siglo pasado, por uno de los antepasados de la autora. La historia relatada es fiel reflejo del modo de vivir de la época en una región tan pobre como la hurdana, con sus pequeñas alegrías y grandes sacrificios, siempre con la pesada carga de la pobreza colgando de la espalda y la necesidad de dedicar al trabajo una ingente cantidad de tiempo y esfuerzo, para poder llegar a humildemente sobrevivir.

Nace Florentina en la localidad hurdana de Cambroncino (Cáceres) el 16 de octubre de 1926, en tiempos difíciles y de estrechez económica. Se cría como una niña más, en un pueblo aislado y pequeño, como todos los de la serranía comarcal.

A los seis años sus padres la mandan a la escuela, donde se le aprecia buena disposición por aprender. No es que sea ningún portento, pero tampoco se queda atrás. Le gusta sobre todo la historia de España, la geografía y la aritmética. Aunque pequeña, procura aprovechar el tiempo y se esfuerza y pone interés por saber cada vez más, dentro de las limitaciones que los tiempos le imponen.

Al nacer un hermanito en el verano del 36, año en que estalla la contienda civil que acabó con la II República, sus padres la sacan de la escuela, ya que tiene que cuidar del pequeño mientras su madre trabaja en el campo. No volverá a pisar más en la escuela.

Soportó junto a los suyos el hambre, el frío y todas las consecuencias negativas que trajo aparejada la larga postguerra, bregando sin desmayo y saliendo adelante, que no era poco.

Entre penuria y penuria, los años van pasando. Cumplidos los veintiuno se casa, en tiempos difíciles que resultan difíciles. Tiene ocho hijos, de los que le viven siete, que son como siete soles. Desde pequeños supusieron su felicidad y la fuente de su orgullo y su alegría. Ahora ya, tras su jubilación, en el hogar y la cariñosa acogida de sus hijos encuentra el rincón donde acudir en busca de amparo, si la fuerza de la necesidad lo exige.

No ha sido su vida, precisamente, un camino de rosas. Pero siempre se ha mantenido firme y fuerte, mirando hacia adelante, cumpliendo acertadamente con las obligaciones de sus deberes ineludibles de mujer y madre, sin perder nunca un ápice de su férrea e inquebrantable voluntad de ánimo, ni desviarse de la profunda humanidad que le infunde su profundo y acendrado sentimiento religioso.

Arropada en la tranquilidad de ver a sus hijos criados y con la vida encauzada, en los abundantes momentos de ocio que la jubilación le brinda, se ha dedicado a una de sus pasiones predilectas, reflejar por escrito las vivencias de su experiencia vital, dejando constancia documental de los modos de ser y de vivir de otros tiempos, no tan benevolentes como los que actualmente tenemos el placer de disfrutar.

Muestra de ello nos deja en su “Historia de un pilo”, realidad novelada del desarraigo que un hospiciano llega a sentir, a pesar del buen trato, en la casa de acogida, y de su lucha interna por desvelar las raíces de sus orígenes, conocer a su madre biológica y tener que resignarse a no alcanzarlo plenamente. Supone un documento de primera mano para penetrar en los hábitos, tradiciones y modos de buscarse la vida de nuestros esforzados antepasaos, donde pueden beber los sociólogos y antropólogos que pretendan desempolvar las huellas de lo que fuimos en los albores del siglo XX, comprender de dónde partimos y explicar hasta donde hemos llegado.

Tiene escritas más obras, todas ellas narrativas, de parecido estilo y argumentos paralelos, siempre en un lenguaje sencillo y popular, que el pueblo llano sabe apreciar y valorar en su justa medida. Citaremos, entre sus narraciones cortas el cuento que lleva por título Madurar antes de tiempo, experiencia de parto doble de su madre, que tuvo que compartir con ella, a la temprana edad de los ocho años; además de la novela publicada Historia de un pilo. Sorprende su capacidad natural para hilvanar los flecos de una historia tan larga, si se tiene en cuenta la escasa formación académica de que dispone y el escaso tiempo que asistió a la escuela. En la actualidad sigue viviendo en Cambroncino (Hurdes) y que sea por muchos años.


José Luis Sánchez Martín
En Sauceda de Pinofranqueado, a 12 de enero de 2006.

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